El dosier de una franquicia de gimnasio trae la inversión, el canon de entrada y una previsión de socios para el primer año. Lo que casi nunca trae a la vista es cuántos franquiciados se han ido de la red en los 2 últimos años, que es justo lo que la ley obliga a darte.

Una franquicia de gimnasio es un acuerdo por el que pagas por usar una marca, un sistema de trabajo y el apoyo de una central que ya ha abierto otros centros. Lo pagas de 3 formas: un canon de entrada al firmar, un royalty cada mes y, casi siempre, un canon de publicidad. La inversión del local, la obra y el equipamiento la pones tú aparte.

Puede tener mucho sentido. Te ahorras buena parte de los errores de quien abre por primera vez, compras el equipamiento en mejores condiciones y llegas con una marca que la gente ya reconoce. He trabajado dentro de una cadena y sé lo que vale un sistema que ya está probado. Lo que hay que mirar es qué parte de ese sistema te sirve en tu zona, y cuánto te cuesta cada mes, ganes dinero o no.


Cuánto cuesta una franquicia de gimnasio: las 3 cuotas que vas a pagar

Las cifras cambian de una marca a otra y de un año a otro, así que tómalas como orden de magnitud y pide siempre las actuales.

En el repaso que publicó 2Playbook en 2021 sobre franquicias de fitness en España, la mayoría de las boutique pedía entre 17.500 y 35.000 euros de canon de entrada, un royalty de entre el 6 y el 8% de las ventas y otro 1% (o 1 euro por socio) para publicidad. En los gimnasios grandes el modelo cambia. En la ficha de Anytime Fitness del buscador de franquicias de Emprendedores figuran 35.200 euros de canon, 1 euro por socio de royalty, 500 euros al mes de publicidad y una inversión de 1.100 euros por metro cuadrado, con un local mínimo de 450 metros. Solo eso son unos 495.000 euros antes de abrir la puerta.

Esta es la parte que casi nadie calcula con calma. ¿Un royalty del 7%? Si tu estudio factura 25.000 euros al mes, son 1.750 euros cada mes y 21.000 euros al año, que se pagan sobre lo que facturas, no sobre lo que ganas.

El primer año, mientras el centro se llena, puedes estar perdiendo dinero y pagando el royalty igual. Esos meses ya son la partida que falta en casi todos los presupuestos de lo que cuesta montar un gimnasio. En una franquicia, además, llevan encima la cuota de la central.


Qué te tiene que dar el franquiciador antes de firmar

En España, el franquiciador está obligado a entregarte por escrito, al menos 20 días hábiles antes de la firma o de cualquier pago, una información mínima: quién es, cómo es su red, una estimación de la inversión, las condiciones del contrato y las bajas de franquiciados de los 2 últimos años, indicando si se fueron porque acabó el contrato o por otras causas (Real Decreto 201/2010).

Con eso en la mano, estas son las 5 cosas que yo pediría antes de hablar de local:

  1. Las bajas de franquiciados de los 2 últimos años, y el motivo de cada una. Te las tienen que dar. Si en una red de 30 centros han salido 6, quieres hablar con alguno de esos 6.
  2. Cuántos centros son propios y cuántos franquiciados. Y cómo les va a los propios. Es la forma más directa de ver si el modelo gana dinero en un centro o si el negocio está, sobre todo, en vender franquicias.
  3. La previsión de socios del primer año, y de qué centros sale. La norma pide que las previsiones estén fundamentadas. Pide los centros reales en los que se basa, con su ciudad y su tamaño.
  4. Hablar con 3 franquiciados que no elija la central. Los que te recomiendan ellos suelen ser los que mejor van.
  5. Qué pasa si quieres salir. Duración del contrato, renovación, exclusividad de zona y si puedes traspasar el centro, y en qué condiciones.

Vas a pensar que pedir todo esto da mala imagen antes de empezar. Al revés: un franquiciador serio lo tiene preparado, y el que se incomoda ya te está contestando.


Lo que una franquicia de gimnasio no te da: tu zona y tu día a día

La marca y el sistema ayudan a abrir. Lo que no viene en el contrato es tu barrio. La previsión del dosier es una media de la red, y tu centro va a vivir de la gente que tiene a 10 o 15 minutos, que es otra cuenta: la del mercado potencial de tu gimnasio.

Tampoco viene la gestión del día a día (que es donde se gana o se pierde el dinero, con marca o sin ella): cuántas altas siguen después del tercer mes, cuánto paga de media cada socio, qué pasa en la sala a las 7 de la tarde. Eso lo vas a llevar tú, y de ahí sale también lo que gana el dueño de un gimnasio una vez que separa su sueldo del beneficio del negocio.

Por eso conviene mirar el dosier y tus números con alguien que no cobre nada si firmas. Es lo que hago en una auditoría antes de abrir un gimnasio: la previsión de la central frente a tu zona, tu local y tu cuenta de cada mes.

El royalty de una franquicia se paga sobre lo que facturas, no sobre lo que ganas. Haz la cuenta del primer año con eso delante.

Antes de firmar, pregunta por los franquiciados que se fueron. ¿Qué te dirían ellos de la previsión que tienes encima de la mesa?