Te ofrecen las máquinas de tu gimnasio sin pagar nada por adelantado, con el mantenimiento incluido y una cuota fija al mes. Suena a la mejor noticia de toda la apertura.
Y puede serlo. Pero el renting de maquinaria de gimnasio se paga con socios, aunque la cuota venga en euros, y esa cuenta casi nadie la hace antes de firmar.
Primero, qué es. El renting de maquinaria de gimnasio es un alquiler a largo plazo: pagas una cuota mensual fija durante varios años y a cambio usas las máquinas sin comprarlas. La cuota suele incluir la instalación, el mantenimiento y las reparaciones. Lo contratan empresas y autónomos.
Si lo estás mirando es porque abrir ya se ha comido buena parte del presupuesto: obra, licencia, fianza del local. Tiene todo el sentido buscar una forma de no poner otra cifra de 5 dígitos en máquinas el primer día. La decisión tiene sentido; lo que sale caro es firmarla sin la cuenta delante.
Qué incluye el renting de maquinaria de gimnasio (y lo que se mira tarde)
Las condiciones cambian mucho de una empresa a otra. En lo que publican las que lo ofrecen en España, los plazos van de 1 a 5 años: Gestae Renting habla de entre 1 y 3, JBS Fitness de entre 3 y 5, y Bodytone fija un mínimo de 1 año.
Lo que entra en la cuota casi siempre es la instalación, el mantenimiento, las reparaciones y, en algunos contratos, la posibilidad de cambiar o renovar máquinas durante el plazo.
Lo que más cambia es qué pasa el último mes. En unos contratos las máquinas pasan a ser tuyas al terminar, como anuncia JBS Fitness. En otros puedes renovarlas, cambiarlas o comprarlas a un precio fijado al firmar, que es lo que describe Bodytone. Y en otros, sencillamente, se las llevan. Es la cláusula que más cambia el coste real, y la que menos se lee.
¿Y cuánto cuesta? Casi ninguna empresa publica cuotas. AlquilerFit, que alquila equipamiento, habla de entre 1.000 y 2.000 euros al mes según el nivel de las máquinas, frente a entre 10.000 y 60.000 euros si las compras. Son cifras de quien vende el servicio (tómalas como orientación, no como presupuesto).
Renting o leasing: la diferencia que le importa a tu banco
Se confunden mucho. En el leasing la máquina entra en tu balance y al final tienes opción de compra. En el renting no es tuya: la cuota entera es gasto deducible y no aparece como deuda en tu informe de riesgos del Banco de España (la CIRBE). Esto último importa si después vas a pedir financiación para otra cosa, como la reforma o una segunda sala.
Un aviso. Hacienda puede considerar que un renting es en realidad una compra, y entonces su tratamiento fiscal cambia. Bodytone lo señala como el principal riesgo fiscal de esta fórmula. Antes de firmar, que lo revise tu asesor fiscal, que yo no lo soy.
Cuándo sale a cuenta el renting de maquinaria: las 4 cuentas antes de firmar
Con el contrato delante, haz estas cuentas. Los números son redondos para que se vea el mecanismo; pon los tuyos.
- Suma todas las cuotas. 1.500 euros al mes durante 48 meses son 72.000 euros. Ponlo al lado del precio al contado de las mismas máquinas más lo que te costaría mantenerlas.
- Mira qué pasa el mes 49. Si las máquinas se quedan, se van o tienes que pagar un valor final para quedártelas.
- Pregunta qué pasa si cierras, te mudas o vendes antes de tiempo. Rara vez sale en la publicidad, y es justo lo que se revisa cuando alguien quiere comprar un gimnasio en traspaso con las máquinas dentro.
- Divide la cuota entre tu cuota media. Con 1.500 euros al mes y una cuota de 40 euros, necesitas 38 socios solo para pagar las máquinas, antes del alquiler, las nóminas o la luz.
Ese último número es el que conecta el renting con el resto del plan. Es la misma lógica que la partida que casi nadie mete en el presupuesto de apertura: los meses que pasan hasta que los socios cubren los gastos.
Por eso esa previsión tiene que salir de tu zona y no de una media: de cuánta gente vive a 10 minutos de tu puerta y de cuántos se van a apuntar de verdad.
En mi experiencia, los que lo usan bien no lo aplican a todo el gimnasio por igual. Separan por tipo de máquina. El cardio, que según Bodytone es lo que más se alquila, se queda viejo antes y lleva más electrónica que reparar: ahí el renting con mantenimiento tiene sentido. La fuerza y el peso libre aguantan muchos años, y pagarlos en cuotas durante 4 años suele salir más caro que comprarlos, nuevos o seminuevos.
Y cuadran la cuota con el plan de socios antes de elegir las máquinas, no después. Es una de las cuentas que revisamos en La Auditoría cuando alguien está a punto de abrir, porque cambia el orden de todo lo demás.
El renting no es bueno ni malo. Es una forma de pagar las máquinas con los socios que todavía no tienes. ¿Sabes cuántos necesitas el primer mes solo para que la cuota no se coma todo lo demás?